
- Jugando a los indios
Muchas de las personas que lean esto se habrán masturbado alguna vez delante del ordenador, con la webcam encendida, jugando con otra persona, ya sea su pareja o simplemente alguien indefinido. En esos momentos uno se toca, claro, que por algo va caliente, pero desea pasar sus manos por todo el cuerpo de su acompañante en el asunto. En Japón parece ser que eso no les gusta, y un señor científico ha decidido elaborar un ingenio para estas situaciones.
Tomoko Hayashi, un científico japonés, se ha sacado de la manga un aparato que, mediante un anillo que los miembros de la pareja (siempre en la distancia, que ahí está la gracia) llevan en el dedo, el otro componente del par de dos reciba ciertos estímulos lumínicos que se equipararían a las caricias de la persona que se ama en la lejanía. ¿Me explico? Porque si no me explico, es más sencillo que vayáis a la web en la que he leído la noticia, que allí queda muy claro.
Una empresa británica, que es la que va a llevar todo el asunto de este invento de origen nipón, está buscando parejas voluntarias para ponerlo a prueba. ¡Qué agradable debe ser estar tumbado en la cama y que unos rayitos de luz recorran tu pene! Yo particularmente seguiré utilizando la webcam. Por cierto, ¿voluntarios?



